El traje de novia, como la moda en general, ha sido diferente de una épocas a otras.
En el cuadro que os mostré del
matrimonio Arnolfini, de 1421, los novios celebran su unión con indumentaria que, pese a ser sobria, indica que su posición social es elevada, puesto que están hechas de ricos materiales
En la
época romana, las novias se casaban con la misma túnica blanca que usaban a diario y un velo de color púrpura, adornado con una corona de flores. En la época de los lombardos las novias utilizan una túnica negra con un manto rojo
En la
Edad Media, las mujeres aristócratas y de la realeza vestían trajes de ricos tejidos, preciosos materiales y bordados delicados en colores como el púrpura o el rojo, el negro y el dorado que evocaban su poder.
La popularidad del vestido blanco se remonta en 1840, cuando la reina
Victoria de Inglaterra se casó con Alberto de Sajonia-Coburgo. Su traje era blanco con cola y de encajes con un bonito velo bordado. Y a partir de ahí, sus hijas, nietas y demás siguieron esta tradición.
A principios del
siglo XIX el color blanco simbolizaba el poder y riqueza para después pasar a simbolizar candidez y estilo.
En los
años 20 se acortaron las faldas y se liberaron del corsé,
Coco Chanel tuvo mucho que ver en esta liberación. En los modelos se podían mezclar tejidos como las pieles y el tercipelo.
En los
años 30 se retornó al estilo dulce de la época victoriana. Después, la guerra y la postguerra las novias no se pueden permitir mucho y se casan con vestido negro.
A partir de
1950 vuelven las faldas largas y amplias con ricos tejidos, bordados y abalorios, velos cortos y flores en el pelo.
Christian Dior da paso a diseños muy coquetos que se ajustan a la silueta
 |
Audrey Hepburn, 1954
|
 |
| Grace Kelly 1956 |
En los
años 80 se pone de moda el vestido de novia muy cargado y elaborado, como el que llevaba la
princesa Diana al casarse con el príncipe de Inglaterra.
1981
Los años 90 dan paso a la sencillez y al minimalismo. En el siglo XXI las tendencias son infinitas y cada novia se adapta al estilo que más va con ella, sin seguir una norma impuesta. El único ideal sería vestir de blanco, que desde siempre ha sido símbolo de candidez y pureza, sin embargo hay diseños de colores y gustos para todas.